Así como en el mundo real tenemos nuestra
identidad (“quiénes somos”) y una reputación (“qué piensa la gente de
mí”), también en el mundo digital vamos construyendo nuestra “identidad
digital” y nuestra “reputación online”.
La identidad
digital es la información que se puede obtener en internet
acerca de nosotros, es decir, desde datos personales, imágenes, vídeos,
artículos, redes sociales, preferencias políticas, religiosas, sexuales,
información académica, gustos y aficiones… A esta identidad digital se
la puede encontrar rastreando fácilmente en la red, y cada día está
ganando más peso en detrimento de la identidad personal. Al punto de
que, cuando vamos a buscar un trabajo, seguramente además de leer el CV
que llevemos impreso, buscarán nuestra identidad digital en el ciberespacio.
La identidad digital es lo que nosotros mismos vamos creando
en Internet. Cuando nosotros subimos una foto a Facebook,
cuando enviamos un tuit con un comentario o cuando detallamos nuestro
currículum en LinkedIn, nos estamos forjando una identidad digital que
nos está describiendo. Estamos contando al mundo lo que somos. Podemos
decir que tenemos cierto control sobre la identidad digital, pues
depende de lo que nosotros expongamos en Internet. La identidad
digital es lo que “yo digo de mí”.
Por otro lado tenemos
la reputación on-line, que se forma con la opinión que la comunidad
on-line tienen a partir de la experiencia online de una persona, entidad
u organización. Por lo tanto, el control que tenemos de ella es mucho
menor que de la identidad digital, puesto que dependerá de los juicios
de valor de los demás. La reputación on-line es lo que “los
demás dicen de mí”. |
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Es muy importante tener en
cuenta:
* Todo lo que compartimos en el ciberespacio
respecto de nosotros mismos, irá forjando nuestra identidad digital, y
todo lo que otros suban de nosotros, va construyendo nuestra reputación
online.
* Todo lo que subimos de otras personas a el ciberespacio, contribuirá a forjar su reputación online, por lo que también hay
que ser cuidadoso de no subir información de otras personas sin su
autorización.
* La información que subimos a
internet se replica en decenas de servidores por cuestiones de
seguridad, por lo que no es nada fácil borrar algo que se subió y,
aunque lo borremos, nada nos garantiza que no quedó una copia guardada
en algún servidor, o que alguien ya descargó en su PC esa información
antes que la borremos. |